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Triángulo de Amor Bizarro

T.A.B. Triángulo de Amor Bizarro cierra el círculo con la canción que les dio nombre.

Triángulo de Amor Bizarro nunca ha sido un grupo de nostalgia, pero su nueva versión de Bizarre Love Triangle funciona como un espejo necesario. No es un homenaje complaciente: es un ajuste de cuentas con la canción que detonó su existencia. En 1986, New Order convertían la melancolía en energía bailable. En 2004, desde un rincón del litoral coruñés, Rodrigo Caamaño e Isa Cea transformaron esa pulsión en ruido, distorsión y urgencia. De aquella semilla salió una de las bandas más radicales y singulares del panorama iberoamericano.

Dos décadas después, Triángulo vuelve al origen con T.A.B.. Carlos Hernández firma producción, mezcla y máster, pero lo decisivo es la lectura del propio grupo: donde New Order levantaban arquitectura synthpop, ellos insertan tensión, dureza y un pulso contemporáneo. No copian, reescriben. En vez de perseguir la fidelidad, reivindican su territorio sonoro.

Regresan a esa canción no para encerrarse en el pasado, sino para explicarse, reafirmarse y seguir empujando. Esa es la razón por la que, veinte años después, siguen aquí. Y siguen sonando necesarios.

El giro clave está en el idioma. Traducir al español un estribillo tan incrustado en el imaginario pop es una decisión de riesgo. Pero aquí funciona porque Isa Cea no repite una súplica; la rearma. “Cada vez que veo que caes yo me arrodillo y pienso en ti, esperando el momento al fin que digas lo que yo no sé.” Lo que en la voz de Bernard Sumner era vulnerabilidad, en la suya es fuerza contenida. Es el puente perfecto entre Manchester y Galicia, entre el synthpop emocional y el noise-pop afilado.

Triángulo nunca ha obedecido etiquetas. Post-punk, shoegaze, noise, kraut, pop: todo les queda corto. Su historia es la de una banda que convirtió el margen en un centro propio. Por eso T.A.B. importa más allá de la anécdota. No es una versión, es una declaración. Un recordatorio de que la identidad de Triángulo se construye mirando hacia adelante, pero sin perder de vista la chispa que lo originó todo.

Regresan a esa canción no para encerrarse en el pasado, sino para explicarse, reafirmarse y seguir empujando. Esa es la razón por la que, veinte años después, siguen aquí. Y siguen sonando necesarios.

* Todos los materiales han sido facilitados por Sonido Muchacho.

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