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#Arte #Música #Literatura #Teatro #Cine

Los 3 de M.M Vallés

LOS TRES DE

«La narración responde a su búsqueda de la verdad y exige del lector que padezca su propia perplejidad y permanezca atento a los vaivenes de las escenas, también que, de su mano o de sus textos, resuelva la situación».

El planteamiento inicial de Días extravagantes, editada por Extravertida editorial, es sencillo: un recinto cilíndrico, una mesa, silla y ordenador. En medio de este escenario minimalista una mujer mira a su alrededor, desubicada, perdida en el espacio y en el tiempo. Retazos de recuerdos o de sueños acuden en su auxilio, cruzan por su mente y ella se apresura a transcribirlos.

Se siente feliz, sin miedo, algo inaudito en su carácter, pero las paredes que la envuelven reverberan avisándole de que algo va mal, que un hecho trágico ha puesto patas arriba su existencia y de que no se está haciendo justicia.

La narración responde a su búsqueda de la verdad y exige del lector que padezca su propia perplejidad y permanezca atento a los vaivenes de las escenas, también que, de su mano o de sus textos, resuelva la situación.

Es también una llamada de atención, ponernos en lugar de los que sufren este tipo de experiencia ‒sea temporal o permanente‒, esa pérdida de control, la angustia por no saber dónde, cuándo o porqué se está en un lugar y no en otro.

La protagonista sufre y se refugia en un pasado amable o en esos días para ella “extravagantes” por ser tan caros de disfrutar. Pero, ante todo, y a pesar de su dramática situación, batalla cada segundo de su vida para llegar hasta la verdad. Y nosotros ¿cuánto estamos dispuestos a luchar por ello?

TRES INSPIRACIONES

1. Relatos cortos Kafka

Los relatos cortos de Kafka. Magníficos e inquietantes, con sus escenas grotescas rebosantes de desazón, ambigüedad y desvarío, y con sus peculiares llamadas hacia los conflictos universales: políticos, culturales, familiares… en una palabra, la mezquindad del ser humano. En fin, mucho que aprender del maestro pero, por lo pronto, leerlo me provoca.

2. David Lang o Arvo Pärt

La música de ritmo lento, pausado, como algunas obras de David Lang o Arvo Pärt, donde las voces desnudas se manejan como cualquier otro de los escasos instrumentos participantes, resultó perfecta para ponerme en situación. Cuando me sentía demasiado terrenal, cerraba los ojos y me dejaba empujar por la marea de las notas, flotar entre el paraíso y el infierno, entre el lleno y el vacío, como la mujer del relato. La selección de piezas de estos autores ‒además de otras de Satie, Pergolesi, Tiersen …‒ que me inspiraron se recoge en la contraportada del libro.

3. Memento de Christopher Nolan

En Memento, la pérdida de memoria de Leonard solo le permite recordar el dramático asesinato de su mujer. Solo eso. Para recomponer los hechos se tatúa lo esencial en la piel, con el mismo dolor y pasión de su único recuerdo, así avanzaba en sus pesquisas. En Días extravagantes, la protagonista desconoce el drama final, aunque no ignora su existencia, su intuición la previene de que las cosas no son como parecen. El dolor de sus recuerdos le llevará hasta la resolución.

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